Hay tantas cosas que quisiera decirte, y el miedo me gana de una forma que nunca imaginé. Se siente horrible. Te quiero mucho, y eso nunca lo he negado ni he intentado esconderlo. Te adoro, te amo, me fascinas, me encantas, te deseo… todo eso. Pero me he dado cuenta de que, por más que me esfuerzo y me dedico a hacer «algo» para fortalecernos, me estoy consumiendo. He dado tanto que dar un poco más ya se siente como un empleo, cuando debería ser un vínculo de partes iguales.
No sé cuándo empezó todo esto ni en qué momento nuestra historia terminó aquí, en la ausencia casi total de esa chispa que me gustaba, de ese carisma que tenías y hasta de los dramas más absurdos que vivimos juntos. No me gusta lo que somos hoy. Cuando me ataca la nostalgia, recuerdo tu mirada y tus gestos, esos que ahora niegas con tanto fervor. Ya no está esa insistencia, ese interés, ese «algo» que me encantaba de ti y del que me enamoré profundamente.
Terminamos la primera vez por esa misma razón, porque ese «algo» dejó de ser lo mismo. Y cuando te pedí que volviéramos, me dijiste que fuéramos pareja sin ser pareja, jajaja, y solo repetías «no sé, no sé, no sé». Creo que desde ese momento debí darme cuenta de tu incertidumbre.
Lo único que voy a querer de ti, pase el tiempo que pase y me toque vivir lo que me toque vivir, es la seguridad de tenerte y la paz de sentir ese amor que tanto me ilusionó la primera vez. Hoy eso no está. Tal vez sea una señal de que esto ya debe acabar, o una señal de «algo», como ya te lo venía diciendo. Y créeme que esto no salió de la nada. La misma actitud con la que lograste ilusionarme y enamorarme es la que hoy hace que pierda cada pizca de sentimiento que todavía me niego a soltar, porque soy necio.
No te estoy diciendo que ya no te amo ni que no siento nada. Eso sería mentirte en la cara, y yo no hago esas cosas. Solo quiero que veas lo que para mí se ha convertido en un problema. Quizá pienses que no es para tanto, que exagero o que me imagino cosas, y puede que haya algo de verdad en eso. Pero yo intenté ser la mejor pareja para ti. Te puse siempre en primer lugar, incluso cuando a ti no te nacía darme la prioridad que merecía después de tantos sacrificios que hice por ti.
No es sano que siempre sea yo quien te pida que pienses en mí, que me prestes atención, que tengas un detalle conmigo, ni que sea yo el único que hace planes. Sé que tienes tus limitaciones. Pero ¿de verdad es tan difícil ver una película a distancia? ¿Hacer un dibujo te da tanta pereza? ¿No puedes darte un momento para dedicarme unos videos lindos de TikTok, aunque sea lo mínimo? Siento que, después de decirte que estoy perdidamente enamorado de ti, lo guardaste como una garantía, como si nunca me fuera a ir y siempre fuera a estar ahí hagas lo que hagas. No es así, y tampoco merezco esa falta de respeto. Solo te pedía lo que a mí me gustaría recibir, lo mismo que yo te daba porque me nacía, porque sentía que lo merecías por ser mi luz en medio de la oscuridad.
Ahora no sé qué pensar. Probablemente me pidas perdón, o no tengas nada que decir en el momento y te pongas a preguntarle a la IA qué quiero decirte. Si lo haces, te ahorro la búsqueda. Es cansancio. A veces creo que la culpa es mía, por pensar que mi intensidad le iba a gustar a alguien. Hasta lo que siento por ti parece molestarte por lo meloso que soy. Me río de todo esto porque ya no quiero llorar, ni seguir sufriendo por dar tanto mientras tú piensas que voy a estar ahí siempre, viviendo de migajas.
Eres literalmente mi todo. Te he dado todo lo que ha estado en mis posibilidades, y siempre puse por delante tu salud, tu bienestar, tu placer y tu tranquilidad. A estas alturas lo único que deseo es que me abraces o hagas algo, pero sé que no te va a nacer, y eso me pone triste, porque de verdad pensé que serías el amor de mi vida y yo el tuyo. Ahora solo estoy sufriendo, y aunque intento explicarte lo que siento, parece que no me escuchas. De verdad ya no sé qué quieres de mí.
Eres joven, y puede que todavía no entiendas la magnitud de lo que intento decirte. No quiero cargarte con un peso que aún no te toca vivir, y puede que al final el inmaduro aquí sea yo. Pero quiero que entiendas que me siento mal. Nos conocemos desde hace poco más de un año y llevamos apenas seis o siete meses de relación, y aun así, con todo lo que has vivido, siento que ya sabes lo que quieres y sabes decidir.
Si solo es sexo, dinero o lo que sea que estés buscando, dímelo. Porque yo contigo quiero todo lo que eres, tu mente y tu cuerpo, y quiero lo mejor para ti, solo para ti.